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Me echo de menos, pensé que echar de menos a alguien iba a ser lo más doloroso, ahora comprendo que no lo es. Ahora me doy cuenta de que a quien siempre voy a extrañar va a ser a la persona que fui, es cierto, soy más fuerte hoy en día, pero antes no tenía miedo de confiar, ni de amar. Y si me dieran a elegir entre una persona y la otra, elegiría ser aquella que no tiene miedos, porque al no tenerlos te convierte en la persona más fuerte y completa que existe. Un día un amigo me traicionó, el amor me abandonó y un familiar me apuñaló por la espalda; tarde comprendí que a quien siempre voy a tener va a ser a mí. Así como hay personas que se van porque quieren, también hay personas que se van porque nadie les sujeta de la mano para que se queden. Olvidan que a veces necesitamos escuchar un “quédate, por favor” y que nos hagan saber que fuimos la persona que siempre soñaron tener al lado, y no sólo para ver atardeceres y amaneceres, para follar y hacer el amor, para sacar risas y secar lágrimas; sino para ver cómo la vida nos hace el arte en la cara, para ver cómo el tiempo tatúa en la piel la historia de nuestra corta vida. Mi abuelo siempre dice que la vida es un abrir y cerrar de ojos, puede acabar en cualquier instante; hoy estamos viviendo, mañana quizás no. En un pestañeo puede acabar el mundo.

Y pasa también que la gente no quiere pasar de página, porque la actual está en blanco. No hay nada escrito, ni tachones, ni errores, ni nada. Y tiene miedo de que en la siguiente página pase lo mismo y quedarse así: sin nada, porque nunca ha sentido lo que es que alguien venga y haga de su vida lo que le plazca, que le haga cometer la mayor locura de su vida, cometer errores cada día y que por las noches se rían por haberlos cometido. Que les amen como el primer día del resto de su vida y que quieran vivir con ellas las batallas difíciles. Nadie nace sonriendo, todos nacemos llorando, porque la vida no es fácil y muchas veces carece de sentido. Ojalá le encontremos un sentido que prefiera mojarse con la lluvia, que no le importe mucho dejar ir trenes ni dejar pasar las estaciones mientras tenga un suspiro por el cual luchar, que comprenda que la vida es corta y por eso tenemos la obligación de hacer que valga la pena, como para poder decir un día: “Valió la pena”.

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Benjamín Griss (via elchicodelayer)

"Sólo una cosa me queda por hacer y es irme, porque sé que si vuelvo nos besaremos, haremos el amor, habrá otro plazo"

Julio Cortázar (via rulosdecobre)

"¿sabes cuánto tiempo llevaba esperando conocer alguien como tú?"